Tú eres el espejo de quien yo soy

Cuando nos abandonamos al “fluir” de la vida estamos entrando en procesos de ampliación de la consciencia. La vida nos lleva continuamente hacia quienes somos. La vida nos provee de una herramienta muy potente para nuestro autoconocimiento: el espejo de las relaciones humanas. Todas las personas con las que nos relacionamos y que aparecen en nuestras vidas son una parte de nosotros y nos están haciendo de espejo de quienes somos. En la imagen, un símil del proceso que no es otra cosa que bajar la raya del mar del iceberg, en este caso la imagen de unos edificios  en la ría de Bilbao.

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El reflejo nunca es estático.

“Siempre estoy frente a mí mismo y no soy consciente de ello”: quizá la línea que nos separa de saber en realidad quienes somos sean nuestros propios pensamientos. Buda decía: somos el resultado de nuestros pensamientos y Gandhi afirmaba que una persona no es más que el producto de lo que piensa.

Entonces ¿cómo saber interpretar el espejo donde nos reflejamos? Porque nuestra imagen cambia constantemente como un edificio en el reflejo del agua:

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Tres imágenes y un solo espejo. 

“No vemos las cosas como son, sino como somos” Krishnamurti

“Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos” F. Pessoa

Lo que somos es la consciencia, la realidad, pero tenemos demasiadas influencias externas a nosotros que no nos dejan verla. Como las imágenes de esos edificios reflejados en el agua: ¿quién afirmaría de que se trata de un mismo elemento si tomamos las imágenes por separado? Carl Jung dijo que “hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú le llamarás destino”.

Aunque otros no han visto el destino como un posible enigma :”Me apoderaré del destino agarrándolo por el cuello. No me dominará” llegó a decir Ludwig van Beethoven.

Lo cierto es que a veces nos encontramos haciendo aquello que evitamos. Nos reflejamos en el espejo de la sombra de otro.