Podría nevar mañana

Aún recordamos los bilbainos la mañana del 28 de febrero del recién despedido 2018: una espesa capa de nieve cubrió toda la villa, cota 0; hacía años que no se disfrutaba así, niños y mayores se lanzaron a la calle, sin miramientos por el frío, había que sacar las fotos que nos recordaran el estímulo de la blancura. Y dice el refrán: “año de nieves, año de bienes”; y se ha cumplido porque Bilbao ha estado en la cima de la cultura, la música y el deporte. Ahora nos dicen los meteorólogos que mañana miércoles (9 de enero 2019) podría volver a nevar a 500 metros y el jueves o viernes a 300 metros, justo la altura de nuestros montes más cercanos, como por ejemplo Artxanda.

Aquí tenemos muestra de lo que ocurrió hace poco más de diez meses:

Cuajó la nieve y duró todo el día ¡Fue muy emocionante!

Gobierno vasco, aviso amarillo: podría nevar a 500 metros

Las bajas temperaturas de los últimos días y las heladas nocturnas, que ya han dejado campas blancas, pasarán a dejar nieve a 1.000 y 800 metros de altitud, bajando a cotas de 500 metros a partir de las 18:00 horas de este miércoles 9 de enero, según confirma el Gobierno vasco que ya ha activado el aviso amarillo ante la previsión de estas precipitaciones en Euskadi.

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Preciosa estampa nevada hace diez meses en Bilbao.

Según las previsiones de Euskalmet, los mercurios podrían bajar a los 2 grados el jueves y si se dan las precipitaciones adecuadas, la cota de nieve podría bajar este jueves,  e incluso el viernes, a 300 metros. Ya el pasado fin de semana hemos visto en Bilbao el termómetro bajar (a las 5:00 de la madrugada) a -3º C.

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La plaza Moyua muy blanca el pasado 28 de febrero 2018.

Este cambio de temperatura tan brusco, y según los expertos, se debe al anticiclón que se ha acercado más a la Península Ibérica.

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Pupy, nuevo diseño.
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Una fotografía para el recuerdo: El Museo Guggenheim cubierto de nieve ¡Impresionante!

Dos días después de recibir a los Reyes de Oriente, y clausurada así la Navidad 2018 (con su lotería incluida) no es mala fortuna ver de nuevo la nieve por la calles de la Villa bilbaina, o por su montes aledaños y pueblos de Euskadi; porque si algo nos hace falta con premura en los tiempos fríos que corren (y no precisamente por la nieve) es no perder la ilusión.