Las supersticiones de la nochevieja

La nochevieja siempre ha estado envuelta de viejas costumbres y supersticiones. Cada país tiene la suya, eso sí, algunas muy divertidas. He leído una que dicen que se cumple. Es para los casamenteros y os la dejo por si la queréis poner en práctica:  sentarse en cada campanada y volverse a levantar, una opción perfecta si tu chica/chico no se decide a tirarse a la piscina… Y para los que quieran atraer el dinero, a las 12 en punto insertar las manos en un cuenco lleno de azúcar y al pasar un minuto, aclarar las palmas con champán. La prosperidad también te puede llegar si cenas esa noche pescado sin desescamar. A más escamas digeridas, mayor será la prosperidad. Pero si prefieres seguir con la tradición de las uvas, una antigua costumbre dice que  deben ser 6 verdes y 6 moradas, prometiendo que los anhelos y aspiraciones lleguen a  hacerse realidad.

El año nuevo siempre llega con buenos propósitos, aunque la mayoría de ellos se van desvaneciendo. En el amor, el rojo es el triunfador, color de los sueños más prohibidos: una prenda roja y el amor llamará a tu puerta; o un anillo de oro  en la copa de champán, tras el brindis tienes asegurada la prosperidad económica. Aita siempre decía que todo quedaba en agua de borrajas.

Pero los sueños por el año que nace nos permiten seguir caminando, a veces a trompicones, pero hacia adelante. Y que fácil nos lo pone esta tradición de origen latinoamericano:  se trata de que la primera persona a la que abracemos al cumplir las doce campanadas sea más joven. Cuanto menor sea, mayor será la felicidad. En otras versiones, la persona debe ser del sexo opuesto, para promover la buena suerte en el amor. Desde luego, con tanto donde elegir, el que no se contenta es porque no quiere.

Lentejas, comida de viejas… pues eso es lo que comen en Chile el día de nochevieja y también tienen otra costumbre arraigada: dar la vuelta a  la manzana con una maleta y así disfrutarán de grandes y emocionantes viajes en el año entrante. Y para los más limpios,  las familias puertorriqueñas tiran cubos de agua por la ventana para librarse de los problemas del año pasado y limpiar las calles para recibir el año nuevo, muchos también aprovechan para limpiar sus casas.

Hay una curiosidad que he leído por ahí, y queda la incertidumbre de que se cumpla (si no se practica claro): en nochevieja, ponte la ropa interior del revés, con ello, nos prometen…¡mucha ropa nueva!

Otras… y raras

Antiguamente los daneses guardaban los platos viejos del año para romperlos en la puerta de casa de sus amigos el último día del año en señal de prosperidad, costumbre que muchos agradecen que se haya ido perdiendo.

En Alemania y Austria, la noche de fin de año dejan caer plomo fundido en un vaso de agua y la forma que aparece sirve para interpretar lo que te deparará el futuro.

En el Reino Unido cuando tocan las doce, se abre la puerta trasera de la casa (si es que tiene) y se pide a un hombre, preferiblemente joven, alto y guapo (¡por pedir que no quede!) que entre por la puerta principal con sal, carbón y pan. Según ellos, esta tradición de Nochevieja trae buena suerte y asegura abundancia de comida, dinero y calor.

Los habitantes de Filipinas llevan a cabo una de las tradiciones de Nochevieja más originales,  se visten de topos, ya que la forma se asocia al dinero y la prosperidad.

En Estados Unidos se besan durante el primer minuto del año nuevo para asegurarse que el amor no va a faltar en todo el año y la vida en pareja irá como una seda.

En Japón, los templos budistas tocan las campanas 108 veces. Esta tradición de Nochevieja se llama “joya no kane”. Las 108 campanadas representan los 108 pecados que según ellos la gente tiene en la mente y puede acabar cometiendo. Escuchar las 108 campanadas purifica el alma.

Los más golosos comen a cada campanada un lacasito, eso sí, de diferente color. Y después de todo, el champán (o el cava para otros, no empecemos el año con discusiones) golpeando copa con copa (y que suene) y dejando que el pensamiento nos traiga los mejores deseos para el nuevo año que nace.