El “tontolaba” vuelve en Reyes

La palabra “tontolaba” viene de la costumbre de poner en los Roscones de reyes  un haba y un regalo. Al que le tocaba el regalo le coronaban como rey de la fiesta, y al que le tocaba el haba tenía que pagar el roscón y le llamaban el “tonto del haba”, de ahí viene la transformación de la palabra, unida y sin h, hasta llegar a “tontolaba”. Imagen/roscón de la Pastelería Martina de Zuricalday 1.830,  casi 200 años de tradición pastelera, y una de las más queridas de Bilbao. La historia manda y por eso aquí los clásicos sin relleno son los más vendidos.

El roscón de Reyes es universal y antiguo. Su tradición se remonta a las “Saturnales” romanas, fiestas organizadas en diciembre en honor del dios Saturno, en las que se elegía el rey de un día a quien tocara en suerte el haba oculta en la torta de pan. Luego los cristianos recogieron esta costumbre para conmemorar la solemnidad de la Epifanía, atribuyéndole el valor del pan bendito. Ya Ben Guzmán habla de él, como costumbre mozárabe. Es en la Edad Media cuando el roscón de Reyes, quedó vinculado definitivamente a la festividad de los Santos Reyes.

Dicen que en Europa el mayor promotor de este dulce fue el rey francés Luis XV. Cuenta la historia que el cocinero de la Corte, de origen eslavo, quiso agasajar al Monarca el día de la Epifanía con un roscón tradicional de su tierra, pero con una sorpresa en su interior: un medallón de diamantes que compró gracias a la colaboración de otros miembros del servicio. Luis XV quedó encantado con el invento y se dedicó a propagarlo, con una moneda en su interior como sorpresa, entre la aristocracia francesa y europea.

Así fue como, a lo largo del siglo XVIII, llegó a España, donde recibió una excelente acogida. Pronto la costumbre pasaría de los nobles al pueblo llano, siendo Madrid y Sevilla importantes baluartes de esta obra maestra de la repostería. Poco a poco, todo el país y sus colonias (sobre todo México) se fueron dejando seducir por su sabor único.

La sorpresa clásica es el haba seca, aunque ahora se ha sustituido por pequeños muñecos que hacen alegoría de los reyes de Oriente, o a otros muñequitos de plástico que nada tienen que ver con la tradición.

Aunque encontramos algunas sorpresas más suculentas: En la cadena de pastelerías Uvepan de Madrid, hace un par de años introdujeron un diamante en uno de sus roscones. Esta curiosa iniciativa se sumó a la de la confitería Conrado de La Bañeza, en León, que todas las Navidades esconde miles de euros en otro de los suyos.

Para las/los más decididas/os aquí os dejo un enlace para que elaboréis vuestro propio roscón de reyes:

https://www.cocinacaserayfacil.net/roscon-de-reyes-receta/