¿A qué jugaban amama y aitite?

Los juegos infantiles no son lo que eran, pero no por ello hemos de desdeñar aquellos juegos que, por promover la creatividad, ofrecían muy buenos ratos a los niños y niñas de una época en la que los juegos de calle predominaban. En  la Biblioteca Foral de Bizkaia está abierta una exposición que hará las delicias de los nietos y nietas que, acompañados de sus amamas y aitites, vivirán muy de cerca aquellos años. Se podrá visitar gratuitamente hasta el 15 de enero. En la fotografía vemos un juego muy antiguo, los zancos, hechos con unas latas y cuerdas que se asían para caminar.

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Los recortables, los capazos, las muñecas… juegos para las niñas.

El mayor provecho de esta muestra está en el hecho de que amamas y aitites puedan completar ante sus nietos y nietas las escuetas descripciones de cada juego, explicarles otros y seducirles con los beneficios que reporta su práctica en unos tiempos actuales donde la gran parte de la infancia y adolescencia han abandonado la calle como espacio de juego y sociabilización.

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La creatividad llenaba la falta de recursos económicos.
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Máquina de tacos tallada en madera.
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El juego de la rana, que ha llegado hasta nuestros días.

La lista de juegos es amplia: el yoyó, la goitibera, el cubo de rubik, la peonza, las tabas, la comba, la goma, el hula hoop, las chapas, las canicas, los cromos, juegos de piedras con lanzamiento y puntería, el hinque, la porra, cara o cruz, piedra, papel y tijera,  pilla, pilla… juegos que se diferenciaban en su uso si era chico o chica. Algunos de ellos aún se practican hoy en ikastolas y colegios.

Aunque el juego más conocido en todo el mundo es la “rayuela” (o juego de la raya) que proviene de tiempos de las civilizaciones egea, griega y romana. Si bien es un juego más utilizado por la niñas, hoy también lo juegan los niños.

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Era habitual ver por la calle niños jugando a las canicas.

 

Y ¿quién no ha jugado a los corros: “El corro de las patatas”, “Tengo una muñeca”, “El patio de mi casa”, “El señor don gato”, “¿Dónde están las llaves?”, “Que llueva que llueva” y un largo etcétera.  Y el  escondite, un juego en grupo que hoy se juega en los patios de las escuelas.

Esta exposición divide los juegos en cuatro áreas: juegos que necesitaban artículos manufacturados; juegos en los que no eran necesarios o, cuando menos, se usaban objetos recogidos en las propias calles; pasatiempos en los que se usaba papel y, por último, una pequeña selección de “herri-kirolak” asociados a prácticas recreativas entre los aitites y amamas.