1936, la última Navidad de Unamuno

El 31 de diciembre de 1936 fallecía Miguel de Unamuno y Jugo, escritor y filósofo nacido en Bilbao el 29 de septiembre de 1864 y perteneciente a la generación del 98. Este día de fin de año de 2018 se cumplirán 82 años de su muerte, en Salamanca, donde fue rector de su Universidad. Su tiempo: 36 años del siglo XIX, 36 años del siglo XX.

Nació Unamuno en la calle Ronda de Bilbao. Su padre, hijo de un confitero de Bergara, emigró joven a la ciudad mexicana de Tepic. En 1859 regresó y puso un horno panadero en Atxuri y en 1866 un despacho de pan en los porches de la Plaza Vieja. Pero antes de cumplir los seis años, Unamuno quedó huérfano de padre.

Sus primeras letras las aprendió con don Higinio, en el colegio privado de San Nicolás, situado en una buhardilla de la calle Correo. En el bachillerato, le disgustaba el método de aprendizaje memorístico que se aplicaba en casi todas las asignaturas,  mientras que disfrutaba con el álgebra. Le agradaba la filosofía, clases donde hacia gala de su talento de orador. Era buen dibujante y estudió en el taller bilbaino de Antonio Lecuona, pero desistió de una carrera artística por la falta de dominio con el color, como el propio Unamuno confesaría. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid y con tan solo 19 años se licenció con la calificación de sobresaliente.

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Mercado de la Ribera e Iglesia de San Antón

Las experiencias vividas por Unamuno desde niño y en su juventud se ven reflejadas en sus primeras obras: “Recuerdos de niñez y de mocedad” y en “Paz en la guerra”. Quizás sus paseos por la orilla de la ría de Bilbao que hacía habitualmente, desde el Casco Viejo, pasando por el actual mercado de la Ribera (Pedro Izpizua 1929) -si bien ya desde el siglo XIV la zona era un área de mercado y en 1870 se cubrieron los puestos con una tejavana- la Iglesia de San Antón (con importantes restos arqueológicos: la muralla medieval de Bilbao), hasta la presa de la Peña; camino que recorría Unamuno y por donde estuvieron los antiguos muelles de la ciudad. Dicen que sus paseos eran habituales.

La soledad de su última Nochevieja

Durante toda su vida Miguel de Unamuno escribió cartas, una adicción sin remedio (epistolomania la llamó él), que inició cuando apenas contaba 15 años y que probablemente avisaba del sentimiento trágico de la vida. Y terminó solo, aquella Nochevieja del 36 mientras merendaba en su casa de la calle de los Bordadores en Salamanca. Tenía 72 años.

Y dejó escrito:

“A veces no puedo romper la leyenda

que han tejido alrededor de mi.

Estoy encapuchado, indefenso en ella;

y mis historiadores contarán mi vida

como el mundo la ha visto,

no como la he vivido”.