Conversaciones entre balcones

Las ventanas y balcones están siendo estos días esos espacios arquitectónicos creados para hacernos soñar, espacios en los que agradecer con palmas y gritos a personas valientes. Las ventanas y balcones, ahora más que nunca, están siendo el soporte físico para que nos sintamos menos solos y en los que seguir teniendo contacto social. El coronavirus nos obliga a recuperar viejos y maravillosos hábitos como el de mirar la vida pasar.

Dice la escritora Lucía Ortiz Monasterio que “las ventanas son la arquitectura de una rebelión pacífica contra el mundo automatizado. Son espejos de aire libre por donde podemos mirarnos sin asfixia y permitir que la creatividad vuele. Mirar por la ventana, entonces, debería ser un acontecimiento diario para el espíritu”. No es mala reflexión en tiempos de pandemia, en tiempos de reclusión en nuestros hogares.

En otros tiempos, las conversaciones entre ventanas y balcones era algo habitual. Las calles eran espacios abiertos a los vecinos del barrio y era una imagen muy usual ver a las señoras charlar mientras colgaban la colada. ¡Cuánto hemos cambiado!

El coronavirus ha traído restricciones, dolor, angustia, encierro… y las conversaciones entre balcones, las palmas, la música, la lectura, o simplemente mirar, han vuelto a recobrar estos espacios en la vida de la ciudadanía como lugares imprescindibles para la socialización.

Se casan en el balcón de su casa,  en pleno confinamiento.

El estado de alarma ha confinado a toda la población en sus casas. No se puede salir a no ser que sea para una necesidad básica, ir al médico a por comida o en busca de medicinas. Las bodas y cualquier acto público están prohibidos. Pero el amor puede con todo y no hay confinamiento que lo pare. La noticia saltó en Instagram donde se veían a los novios, Alba y Daniel,  en su balcón contrayendo matrimonio,  acompañados de decenas de vecinos apostados en sus ventanas y balcones.